La retinopatía diabética, ¿qué es y cómo evitarla?


Si padeces diabetes o tienes algún familiar con esta enfermedad, seguramente sabes que puedes llevar una vida saludable y con calidad en muchos aspectos, siempre y cuando se sigan todos los cuidados requeridos.

Tener diabetes no debe ser equivalente a vivir en un estado de tensión constante; de hecho, el estrés debe mantenerse bajo control, ya que puede provocar desajustes en los niveles de azúcar en la sangre.

No obstante, lo que sí debe hacer toda persona con diabetes es mantenerse informado acerca de su padecimiento, conocer las complicaciones que pueden derivarse de él y, sobre todo, aprender a prevenirlas.

Este artículo trata de la retinopatía diabética, una de las complicaciones más severas de esta enfermedad y una de las principales causas de ceguera a nivel mundial. Veamos en qué consiste la retinopatía diabética y, sobre todo, qué puedes hacer para que no llegues a padecerla.

¿Qué es?

La retinopatía diabética es el deterioro de los vasos sanguíneos de la retina (el tejido sensible a la luz que se encuentra en la parte posterior del ojo), causado por una diabetes mal controlada.

Cualquier paciente con diabetes, sea tipo 1 o tipo 2, está en riesgo de presentar una retinopatía diabética, especialmente si sus niveles de azúcar en la sangre no se mantienen dentro de los límites adecuados.

La retinopatía diabética se desarrolla en cuatro etapas:

  • Retinopatía no proliferativa ligera: es la primera etapa de la enfermedad; en ella, algunos vasos sanguíneos de la retina comienzan a inflamarse, formando microaneurismas.
  • Retinopatía no proliferativa moderada: se presenta conforme avanza la enfermedad y consiste en la obstrucción de algunos vasos sanguíneos de la retina.
  • Retinopatía no proliferativa severa: los bloqueos se extienden a más vasos sanguíneos, lo cual provoca que algunas partes de la retina no tengan irrigación de sangre; cuando esto sucede, el cerebro recibe la señal de formar nuevos vasos sanguíneos.
  • Retinopatía proliferativa: se denomina así porque debido a las señales enviadas por el cerebro, el tejido retiniano comienza a formar nuevos vasos sanguíneos; éstos son muy frágiles y si se rompen, pueden gotear sangre, bloqueando la visión e incluso provocando ceguera.

¿Cómo se puede prevenir?

La retinopatía diabética no genera síntomas en sus etapas iniciales, lo cual significa que una persona diabética con visión normal puede tener la retinopatía y no saberlo. La única etapa en la que se producen síntomas, como la visión borrosa, es la más severa de todas (la retinopatía proliferativa) y aunque en ese momento pueden tomare medidas urgentes para evitar el goteo de sangre, las posibilidades de sanar con el tratamiento disminuyen.

Entonces, ¿cómo se puede prevenir una retinopatía diabética? Existen dos acciones básicas para la prevención. La primera es mantener la diabetes controlada, lo cual implica tomar los medicamentos prescritos, llevar una dieta saludable, hacer ejercicio y acudir a consulta médica, con la frecuencia que el especialista determine.

La segunda es acudir a revisión oftalmológica por lo menos cada seis meses, pues sólo con equipo especializado se puede identificar el deterioro que sufren los vasos sanguíneos en las primeras etapas de la retinopatía.

Si se atienden las prescripciones médicas y se mantiene un estilo de vida saludable, las enfermedades visuales provocadas por la diabetes pueden mantenerse a raya.